LAS OCR – OSO VS PENALIZACIÓN. RESILIENCIA

[…] quiero pensar que las OCR ofrecen algo mucho mayor a este posicionamiento […]

Lluís Barbé

Actualmente, las OCR en su crecimiento exponencial están viviendo un debate a nivel nacional entre los que se posicionan con normativa OSO (Obligatoriedad de Superación de Obstáculos) y los que ven con más buenos ojos la opción de Penalizaciones al no superar un Obstáculo. Un debate que considero algo absurdo e inapropiado en el contexto en que se posicionan unos u otros; pues quiero pensar que las OCR ofrecen algo mucho mayor a este posicionamiento, por lo que creo innecesario definir una carrera de obstáculos como buena o mala en función de eso.

La Esencia de las OCR…

[…] el equilibrio entre los más rápidos corriendo y los más habilidosos definían las mejores posiciones.

Lluís Barbé

Para poder opinar un poco más sobre ello, deberíamos conocer la auténtica esencia de estas carreras y su objetivo inicial: son carreras inspiradas en las pistas americanas del ejército americano y que buscan la superación personal y máxima de cada uno. Si analizamos uno poco más allá, estas pistas ofrecían obstáculos a lo largo de su recorrido a modo de alambradas, muros, cuerdas verticales, acarreos, y suspensiones básicas (como monkey bars), todo ello con el fin de, en una situación de carrera donde debía ganar el más rápido, se le ofrecieran a este retos de dificultad mayor que le exigieran tener que desarrollar todas las capacidades físicas de un ser humano: así pues, más allá de correr, tocaba saltar, arrastrarse, cargar, trepar, suspenderse… Movimientos que, en esencia, el ser humano tiene y que lo retan un poco más que solo correr. La dificultad residía, no solo en superar esos obstáculos, sino en ser capaz de hacerlo rápido y con las pulsaciones altas por la exigencia del ritmo de carrera. La mayoría podían completar estas pistas, pero requería de un nivel físico mínimo relativamente avanzado; pero sin duda, el equilibrio entre los más rápidos corriendo y los más habilidosos definían las mejores posiciones.

De esta inspiración nacieron las primeras carreras de obstáculos, sobretodo por el norte de Europa y en otros lugares del mundo, y unían el concepto de carrera a pie o en montaña con obstáculos que ofrecieran estos patrones básicos de movimiento a modo de dificultar la carrera y hacerla más completa.

Nace una nueva carrera…

Poco después, nació la carrera que revolucionaría el mundo de las Carreras de Obstáculos: la Spartan Race.

Ésta llegó en España en 2014 en Madrid y ofrecía a los atletas estos principios, aunque fue un poco más allá: tanto por la dinámica de la propia carrera al pasar de ser una preparación profesional a ser un evento deportivo para todos, como para el aprendizaje de sus atletas que implantó un sistema de penalización. De esta forma, cuando fallas un obstáculo en su primer intento debes realizar 30 burpees; una penalización que, para los que empezamos a hacer las Spartan, asusta el mero hecho de hacerlos.

Como he dicho, el objetivo es doble:

  1. Pasar de ser un ejercicio de preparación para unos pocos marines a ser una prueba para miles de personas, para evitar posibles colapsos de sus atletas en algún obstáculo, se debía proceder con la penalización y evitar taponar a aquellos más habilidosos y eficientes en los mismos, aunque con quizás menos ritmo de carrera.
  2. El segundo motivo, más para el atleta y la vida, es concienciar a los corredores que, a menudo, la vida no te ofrece segundas oportunidades: en supervivencia, en la natura, si fallas puedes morir; aprender a pensar y analizar rápidamente una situación específica de cómo superar un obstáculo ayuda a que esa persona canalice mejor los esfuerzos y evita riesgos de lesión. La opción de no tener una segunda oportunidad ante un obstáculo y puedas morir en ello (30 burpees) hace que no te lances a hacerlo de cualquier forma y aprendas a valorar todo el escenario. 

Esta situación dinamizó estas carreras y atrajo a multitud de atletas. Además fortaleció la mente de las personas, pues o bien mejoraban cómo afrontar cada obstáculo o bien, si no podían, lejos de frustrarse, debían solventar la dura penalización lo mejor posible para poder seguir avanzando y terminar la carrera.

El BOOM de las OCR…

Poco después del 2014 y la Spartan Race, empezó el BOOM de las carreras de obstáculos (OCR) en España. La Spartan fue la primera que innovó dificultando un poco más los obstáculos y jugando con las condiciones meteorológicas, pues el frío, el barro, la lluvia… son situaciones que dificultan una carrera y deben ser valoradas como un obstáculo más y que dificulta los que hay. Se han vivido muchas Spartan donde el frío y la lluvia ha generado abandonos y dificultad, pero su sistema hace que sus atletas se vuelvan más resilientes a las condiciones y con más ganas de prepararse para la siguiente; pues la mayoría de ellos terminan.

En el boom de las OCR, empezaron a aparecer un sinfín de carreras de obstáculos con sus propias normativas. La belleza de este deporte y de su potencial hizo que, año tras año, se dificultaran muchísimo más los obstáculos. En España, muchas de estas carreras, ofrecieron una normativa que distaba de lo que había hasta ahora obligando a todos los atletas a superar todos sus obstáculos (normativa OSO). Al inicio, podía ser inspirador para muchos, pero poco a poco la dificultad de los obstáculos creció más que las opciones de preparación de esos atletas ante un deporte tan nuevo. Empezó a haber una dinámica de ver quién hacía los obstáculos más complicados y duros para encontrar al mejor obstaculista; paralelamente a esto, el número de corredores y de gente que terminaba las carreras disminuía. Mientras esto ocurría aquí en España, en el norte, donde se implantaron mucho antes las carreras, muchas de ellas seguían un camino diferente siendo Strong Viking o Toughest modelos que se separaron de Spartan, pero que ofrecían penalización en sus carreras. 

¿Eres OSO? ¿No lo eres?

Actualmente en España el debate está abierto y muchos se definen en si “son OSO” o no. Yo no sé si soy OSO o no, pero sí que sé que debo aceptar las cosas como vienen y adaptarme a ellas. No se debería valorar una carrera por la simplicidad de si tiene o no penalizaciones.

Cuando yo acudía a la Strong Viking iba con la mentalidad de las carreras nacionales con normativa OSO y me sorprendía la penalización, pero ¿quién era yo para juzgar una carrera de esas dimensiones por si tenía o no penalización? Aprendí a valorar un sinfín de detalles empezando por disfrutar de una altísima competitividad sana y justa y con una carrera muy dura, pero que un gran porcentaje de los atletas podía terminar. Veía disfrutar a los mejores como también a los más populares. Se generaban situaciones de carreras ideales tanto para el corredor como para el público y los controladores. En ellas se encuentra este perfecto equilibrio entre los buenos corredores y los obstáculistas; de hecho, yo he logrado importantes pódiums gracias a ser mejor obstaculista y menos corredor que otros y poder superarles. Así como otros que han sido mejores corredores y obstaculistas que yo han quedado por delante mío. El que corría mucho se ponía delante, pero si era mal obstaculista, la dificultad del paso de ellos o bien las duras penalizaciones al no superar uno, hacía que perdiera varias posiciones y minutos respecto a otros, pero podía seguir en carrera luchando por las posiciones que se merecía.

Creo que aquí en España actualmente las carreras de obstáculos están desmadradas […]

Lluís Barbé

Creo que aquí en España actualmente las carreras de obstáculos están desmadradas y que no son ese deporte que vi nacer perdiendo parte de la esencia y de sus objetivos. Pero en mi camino he visto muchas más injusticias, trampas y desigualdad en carreras mal gestionadas con normativa OSO que en carreras con penalización. Pero más allá de eso, lo que no entiendo es en la manía de muchos de juzgar las carreras por si son OSO o no, o en decir que la “esencia de las OCR es OSO”, una afirmación que es falsa.

Una de las principales cualidades que debería enseñar este deporte es la RESILIENCIA a adaptarme a lo que me ofrece cada una de las carreras con sus dificultades. Sea OSO o no, no lo sé, me da igual, valorando muchas otras cosas que la definan.

La creciente dificultad de los obstáculos…

Este crecimiento descontrolado de la dificultad de obstáculos y la exigencia de la normativa OSO, está destinada para agradar a unos pocos, pero una minoría muy ruidosa y olvidándonos del objetivo real de este deporte. Es muy sencillo decir “si no puedes superar un obstáculo y pierdes toda opción de terminar la carrera debes entrenar más”, una auténtica absurdidad, a menudo por un error de interpretación del escenario en el que esto ha ocurrido. Cierto es que, a menudo, la fórmula de penalizaciones no es la mejor si no se hace adecuadamente, pero más cierto es que muchas carreras con el concepto OSO está desvirtuando este deporte y generando situaciones que no queremos en ningún deporte ni en sus deportistas:

  • lesiones como en ningún otro deporte producto de probar y probar y caer y caer,
  • frustraciones y abandonos que hacen a muchos replantearse seguir su práctica,
  • malos modos y trampas motivados por situaciones descontroladas que derivan de obstáculos mal enfocados con una normativa de superación obligatoria, etc.

Queremos una carrera OCR…

Queremos un deporte duro, por supuesto, pero coherente, equilibrado, justo, dinámico, espectacular, inspirador.

Lluís Barbé

🔹 Que los menos habilidosos en obstáculos se queden más atrás a la que su velocidad de carrera les permite ir.

🔹 Que los buenos obstaculistas no se encuentren tapones ni situaciones que les impida el desarrollo eficiente de sus movimientos.

🔹 Que los buenos corredores rápidos exijan un ritmo de carrera alto que defina las primeras posiciones y que todos deban imponer alta intensidad para no quedarse atrás y jugar sus cartas en los obstáculos.

🔹 Queremos que los atletas aprendan a analizar los obstáculos y cada situación de la carrera mejorando su agilidad mental y su capacidad para encontrar recursos en todo momento.

🔹 Queremos que no haya tapones que hagan que se pierda el dinamismo de la carrera tanto para los corredores como para los espectadores.

🔹 Y sobretodo queremos carreras que sean OSO o penalización, da igual, sean coherentes y ofrezcan eso a sus corredores y espectadores. Si son OSO, que el obstáculo no genere discriminación por físico (por ejemplo, un muro demasiado alto para una persona baja) ni situaciones injustas (por ejemplo, carriles diferentes o con agarres que no sean exactamente iguales para todos, etc.). Si son penalización, porque la buena dinámica de la carrera lo exige, ésta haga temblar a sus atletas apremiando a aquellos que sí han podido superar los obstáculos.

Sobrevivir mola, pero es otra cosa…

Como amante de este deporte pido que no nos posicionemos en blanco o negro y aprendamos a valorar una buena carrera por muchas otras cosas. Sé que muchos, en un intento egoísta de ver qué es lo que mejor les va a ellos, van a argumentar erróneamente el por qué de normativa OSO, pero sin querer de verdad hacer crecer este deporte. Personalmente he sacado provecho de muchas carreras OSO en mi historia, pero haciendo un paso al lado y viéndolo como entrenador y como espectador, veo cuán equivocados estábamos. Las OCR, si siguen así, se van a convertir en un deporte para pocos y en el que las lesiones, los malos modos y las frustraciones estarán a la orden del día.

Estoy cansado de que carrera tras carrera en obstáculos complejos y OSO se generen pequeños detalles entre los carriles que generen una situación desigual e injusta, por ejemplo: llegar el 1º, encontrarse todo húmedo dificultando el obstáculo enormemente; o bien empezar por un carril donde los palos de una pajarera no han sido bien seleccionados y no entran en los agujeros de la misma forma que en otro carril; situaciones así pueden llegar a agotar al corredor que justamente ha llegado primero y que se encuentra una situación algo excepcional pero que ocurre demasiadas veces. Esta situación, a menudo, genera que estos corredores se fatiguen mucho más que los que vienen a posteriori y puedan pasar de quedar entre los primeros a siquiera poder terminar la carrera. En estos casos, una dura penalización que multiplique por 5 o más el tiempo de ejecución del obstáculo daría algo más de justicia a una situación altamente injusta. Y estos solo son algunos ejemplos de la infinidad de situaciones que se dan al ser un deporte con tantas variables, condiciones y situaciones diferentes que se pueden dar. De nuevo, no significa que me posicione en un sentido u otro, solo que según el escenario y contexto de cada carrera y situación se debe elegir una opción u otra que fomente el deporte y la buena competencia.

A modo de otro ejemplo que me he encontrado en varias ocasiones, que llegue el 1r corredor a un obstáculo y que este no se haya testeado bien en situaciones, por ejemplo, de lluvia; que al principio no llueva pero que a mitad de carrera se ponga a diluviar. Al llegar este corredor, en u obstáculo a priori asequible se convierta en algo imposible y que la organización, tras ver repetidos intentos del corredor en su intento de superarlo, cambie a última hora la norma o bien anulando ese obstáculo o bien facilitándolo. Cuando esto ha ocurrido, el corredor ha sido atrapado y, a menudo, la fatiga de tantos intentos lo ha llevado a retirarse. Son muchas situaciones así que, si bien no deberían ocurrir al gestionarse adecuadamente, una penalización en este caso minimizaría la injusticia. Es por eso que insisto en que no debemos posicionarnos en blanco o negro sino todo dependerá del contexto, y valoraremos como acertada o no la carrera si el contexto ha sido el correcto.

Debemos enseñar a nuestros atletas que no todo vale y que debemos pensar y analizar antes de actuar, y lo debemos hacer rápido si queremos estar delante. Si realmente queremos ver triunfar este deporte no iremos creando publicaciones de “soy anti penalización” o “soy OSO”, deberíamos preocuparnos más de qué ocurre cuando obstáculo tras obstáculo hay 30’ de espera o bien por colas o bien porque no puedes más. Deberíamos preocuparnos porque cada vez haya menos corredores/as y clasificaciones totalmente fuera de toda competitividad convirtiendo los finales de carrera en una situación más de supervivencia que por un acto de competencia. Sobrevivir mola, pero es otra cosa, NO es una OCR.

Una OCR es un deporte que necesita dinamismo, competitividad, emoción y justicia, si eso te lo ofrece me importa poco que sea OSO o Penalización, y no seré yo nadie para juzgarla.

Si alguien dice que “si no superas un obstáculo debes entrenar más y callarte”, yo le digo que “siempre se debe entrenar más”, pero que la situación puntual de un obstáculo en unas condiciones a menudo diferentes que los que vienen varios minutos atrás defina todo el grosor de toda una carrera, es por lo menos injusto. Que tú, mejor obstaculista, llegues 5’ por detrás al tener un ritmo más lento y tengas la opción de superarlo lo veo justo, pero si tú llegas 20’ atrás, te encuentras un obstáculo más seco, con más magnesio, y quedas por delante de alguien que ha llegado 1º, se lo ha encontrado todo bastante más húmedo y siquiera ha podido terminar la carrera quedándose ahí por no poder completar un movimiento, lo encuentro injusto; y a mí, al menos, no me haría sentir ganador respecto a él.

No se trata de entrenar más, que eso siempre debe ser, sino se trata de hacer que un deporte duro, nuevo y con una reglamentación bastante compleja genere las situaciones justas, equilibradas y emocionantes propias de un deporte.

Lluís Barbé

Un deporte espectacular…

Y por último, deberíamos tener en cuenta la opinión del espectador, no de nuestro compañero de equipo o amigo, sino del espectador que disfruta de un deporte como las OCR. Pues sin espectáculo es difícil que crezca un deporte y deberíamos preguntarnos qué visión desde fuera puede ofrecer ese espectáculo.

Yo, como espectador, cuando he asistido a carreras donde la dinámica de las mismas ha generado situaciones en las que el corredor, antes de cada obstáculo está 5 o 10 minutos parado, donde se generan colas para ver a los corredores empezar el obstáculo y donde la emoción de ver un duelo dinámico entre dos atletas se pierde y en vez de ello se ven continuamente atletas sentados o parados dándose golpes en los antebrazos durante varios minutos para poder empezar el obstáculo y no por rivalizar con otro, sino básicamente solo por llegar al final; dudo que eso sea un espectáculo que atraiga al público.

Recuerdo una situación particular de carrera en la que me jugaba la 1ª plaza con uno de los mejores corredores de Europa en un largo combo final. El cuerpo y mis antebrazos me pedían parar, descansar, mientras mi rival empezaba. Había mucho público y mi condición de deportista me hizo pensar en el posible espectáculo que podíamos ofrecer, pues eso es lo que se busca en gran parte en un deporte. Y en vez de parar unos minutos para tratar de superar el obstáculo, decidí empezar y rivalizar al máximo con él. Ambos llegamos con mucha ventaja respecto a los demás, si hubiese parado, la segunda plaza era mía seguro, pero arriesgué e hicimos vibrar al público en un duelo espectacular hasta el último movimiento, en el que la fatiga me hizo fallar, caer y tener que repetir mientras él pudo superarlo y ganar. El combo era tan largo que la fatiga me dejó al límite. Quedé contento con el espectáculo dado pero la normativa OSO hizo que por esa fatiga no pudiera terminar. Pero dimos espectáculo. Momentos después vi cómo la gran mayoría de los corredores que fueron viniendo caían y caían y paraban minutos y minutos generando colas, tapones y lesiones varias. Sin duda, el acto de superación puntual era aplaudido por el público, pero en regla general se volvió aburrido y monótono.

No debemos pensar solo en nuestros compañeros sino en el público en general, y en este contexto una mejor gestión de los obstáculos podía haber generado mayor justicia y mayor diversión para el público. Podría haber sido a través de una penalización o a través de una gestión diferente de los obstáculos. Pero sin pensar en OSO o no, no fue el mejor escenario para una carrera así.

Cada carrera puede ofrecerte una cosa u otra, adáptate a ello y trata de superarlo, pero no la definas según a ti te vaya bien o no.

Un buen corredor OCR que se precie sabrá adaptarse a cualquier carrera en vez de pretender de hacer la carrera como a él le vaya bien. Haz que la situación sea perfecta: no porque sea como tú quieres sino porque tú te adaptas a lo que es.

Lluís Barbé Llagostera
Fisioterapeuta, Entrenador y Creador de la Escuela OlllU

Lluís Barbé Llagostera

Entrenador personal y fisioterapeuta

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